Coaching Cuántico – Equilibrio, Armonía y Orden

Coaching Cuántico – Equilibrio, Armonía y Orden

En Coaching Cuántico utilizo una serie de preguntas extraídas de los estudios de la física cuántica que han sido formuladas por un quiropráctico norteamericano, John Demartini, y puestas en un formulario escrito que se llama el proceso de colapso cuántico o Método Demartini. Las llamamos preguntas de calidad porque restablecen una percepción de equilibrio de los eventos o situaciones que se experimentan en la realidad en forma de dolor o placer.

A través de mis propios estudios de física y particularmente de física cuántica he corroborado la eficacia del método y las infinitas aplicaciones que tiene. Esto me ha abierto a un mar de posibilidades para aplicar en mi trabajo como coach en el hecho de elaborar preguntas de mayor precisión a mis clientes.

Relación entre coaching cuántico y sanación

En sí mismo el coaching es bidireccional, como cualquier interacción humana, y en ciertos aspectos la frontera terapéutica es difícil de delimitar. Conceptual e intelectualmente se separan y es sabia esta separación. Obviamente un coach no es un terapeuta, pero la esencia de lo que recibe un paciente y un cliente de coach es la misma aunque en áreas distintas de su vida.

Mientras que un paciente recibe de su terapeuta instrucciones para tomar acción y movimiento para rehabilitarse física y emocionalmente, un coach ayuda a que su cliente descubra las acciones y movimientos que son más convenientes para conseguir las metas que se ha planteado. Una persona que elige trabajar con un coach es porque se percibe a sí misma que tiene una “dolencia” y no tiene “el remedio” para sanarla. El coach que le ayude sabrá hacer que su cliente mire en los armarios interiores para que descubra el antídoto a partir de sí mismo.

Los coaches o terapeutas suelen atraer clientes que les reflejan una parte de ellos mismos a través de la problemática que presentan. Como coach puedes quedarte atrapado por las historias personales del cliente si no has aún resuelto esa situación en ti y esto a veces es un problema que puede bloquear al coach o terapeuta porque automáticamente aparece la crítica interior, el miedo y la sensación de falta de valía para facilitar el proceso. Realmente un cliente es un regalo porque viene a buscar ayuda y te brinda una ayuda valiosa a tu propio proceso. Esta me reafirma en pensar que nadie atrae a alguien a quien no puedas hacerle coaching o ser su terapeuta.

La frontera entre un coach y un terapeuta se vuelve difusa a medida que trabajas con alguien en procesos continuados. Y en cierta manera algo hay en común cuando muchos psicólogos ahora se ofrecen más que como psicólogos como coaches. Yo personalmente no etiqueto ni mi trabajo ni a mí mismo como terapéutico o terapeuta, pero no niego el carácter sanador de muchas sesiones con mis clientes.

Lo que he encontrado común es que todas las personas tienen oculta una percepción de ausencia o carencia de amor de otros hacia ellos o de ellos hacia sí mismos. Esta es la herida primordial que cada ser humano enmascara con su personalidad y su forma de ser. Y en última instancia, desenredar esa percepción de carencia es la llave de cualquier sanación.  La forma más poderosa para avanzar en esa dirección es re direccionar la mirada del cliente para que encuentre en su percepción de realidad el equilibrio que no percibe.

Todo es percepción, la gran paradoja

Todo es percepción es una idea es tan revolucionaria como lo fue en su día la idea de “La tierra es redonda”. La redondez de la tierra es obvia actualmente porque la estudiamos en el colegio,  y vemos fotos desde el espacio,  pero nos cuesta recordar lo revolucionaria que fue. Incluso mandaron a gente a la hoguera por tal atrevimiento.

Decir que todo es percepción equivale a decir que estas líneas que lees o el ordenador que estás utilizando para leerlo no existen hasta el momento en el que tú los percibes. Y haciéndola extensiva realmente no existe nada hasta que un observador lo percibe. ¿Cómo puede ser esto? ¿Significa que el artículo o el ordenador aparecen delante de mí cuando yo lo percibo? Sí y no.

Veamos:

¿Te has peguntado cómo verías el ordenador si tuvieses unos ojos que solo fuesen capaces de percibir las frecuencias de rayos X?

Sencillamente no verías ni el ordenador ni el artículo de la forma que los ves ahora aunque ellos siguen estando delante de ti.

¡Con los ojos de Rayos X ves otra “realidad”!

Si cambias nuevamente de “sensor rayos X” al “sensor ojo humano” vuelves a ver el artículo y el ordenador de la forma que los ves ahora pero ya no puedes ver la realidad de los rayos X.

Desde este punto de vista, TU, OBSERVADOR, AL USAR EL SENSOR OJO HUMANO, EVALUAS UNA ENERGÍA Y CREAS LA FORMA “ORDENADOR”. Si cambias de sensor, esa misma energía se TRANSFORMA en las formas que percibes con Rayos X.

En ambos casos estás es EVALUANDO ENERGÍA y al usar un sensor u otro cambias el campo de frecuencias que mides. En ambos casos la totalidad de las energías está presente pero solo percibes las frecuencias que los sensores te permiten. La realidad del ordenador y la realidad de los rayos x hacen una sola indivisible.

El ejemplo puesto anteriormente es aplicable a cualquier proceso de percepción, pero cuando lo proyectamos teóricamente sobre las emociones humanas y la percepción del AMOR resulta increíble en el papel.  Vivimos en una MATRIX PERFECTA en donde no falta ni sobra nada, simplemente porque la matrix es todo y EN LA MATRIX ESTÁ TODO DE FORMAS DIFERENTES. La sensación de carencia, de “me falta x, y, z” la genera el observador cuando pone su atención en una parte muy pequeña de la matriz a través de sus sensores y porque busca una FORMA ESPECÍFICA.

Con esa sensación de carencia el observador CREA UNA EXPERIENCIA REAL, pero si el observador aprende a VER EN LA MATRIX la carencia y la no carencia AL MISMO TIEMPO, la experiencia se transforma en una experiencia plena. La plenitud significa “algo completo” Y ALGO COMPLETO incluye TODO. En ese “todo” solo hay orden y armonía, es decir, como decían los griegos, la perfecta combinación de los opuestos complementarios. Esto es el verdadero AMOR. El AMOR ES EQUILIBRIO y ARMONÍA. No es algo positivo, si no TODO.

A través de las preguntas que utilizamos en Coaching Cuántico los profesionales que facilitan procesos de cambio agudizan su habilidad para ir a la esencia misma de cualquier problema con sus clientes porque aprenden una manera eficaz de mostrar a sus clientes el camino a su propio equilibrio, es decir a su corazón. Y es ahí donde está la verdad de cada ser humano. Cuando una persona está conectada con su corazón, su sabiduría innata aflora, su autenticidad, su entusiasmo y su inspiración salen a relucir y, parece, que no hay mejores manos que estar conectados con nuestro AMOR.